Parece ser que hay alguien en la Universidad de Harvard que ha hecho un
estudio, según el cual, las personas felices, además de serlo que ya es
suficiente premio, son más productivas y eficientes en su trabajo.
Yo, que algunas veces me sorprendo con la cantidad de incompetentes que uno se
puede encontrar en las más diversas esferas, lo que no me imaginaba era
que, además, me iba encontrando con personas que son como son de puro
triste que es su vida.
A mi particularmente siempre me ha parecido triste poner tan poco
interés en hacer bien las cosas y tanto en estropear o fastidiar lo que
los demás se esfuerzan en hacer bien. En realidad me parece muy triste y
frustrante. Pero, no sé por qué, pensaba que a ellos les hacía
disfrutar el ser así,que vivían más relajados y eso les hacía más
felices.
Confieso que, en algunos casos, ya me había dado cuenta de que se
trataba de gente tóxica, de esa que va malmetiendo, cogiendo los cuchillos por
el filo y pretendiendo que los demás también lo hagamos. Pero pensé que esos eran los menos y que la mayoría eran simples perezosos
mentales, personas sin afán de superación, sin un mínimo de
orgullo, dignidad o interés por hacer algo de la mejor forma posible.
Y resulta que, simplemente, se trata de pobres infelices.
No, si al final me van a dar hasta pena.
Aunque ya decía un amigo mío hace años: "estoy harto de los que, sin mala intención, andan por ahí fastidiando a todo el mundo de puro ineptos que son" (no uso sus palabras exactas, que eran mucho más crudas, por sí alguna persona sensible lee esto).
Así que hoy, más que apiadarme de ellos, me consuelo un poco.
Nos hacen la vida imposible a los que los rodeamos, pero, por lo menos, eso no les hace felices.
Aunque tampoco sé si fiarme. Todavía recuerdo de mi época universitaria
que, al menos en las ciencias humanas, no era tan difícil usar los
mismos datos válidos ya fuera para montar una determinada teoría o para hacerlo con otra completamente opuesta. A veces valía con fijarse en la parte de la muestra que convenía a tu teoría y minimizar los datos que parecían indicar lo contrario.
Igual los de Harvard se han equivocado y los incompetentes, además de ineptos y, en muchos casos, malintencionados, son felices.
Eso sí que me fastidiaría.
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