domingo, 21 de septiembre de 2008

Sobre la utilidad de los blogs


El otro día leía en un post de un blog que ahora no recuerdo, un comentario sobre un artículo de Ruíz Zafón que, por lo que se ve, no ponía muy bien a los blogs y los consideraba algo, en el mejor de los casos, inútil, cuando no molesto.

Yo no estoy seguro de que los blogs en su conjunto tengan una gran utilidad pública. Es más, creo que la mayoría (un buen ejemplo es el mío propio) no los lee nadie o casi nadie. Así que la posibilidad de hacer crítica social o literaria desde un blog personal existe, pero su eficacia para el conjunto de la sociedad es más bien dudosa.

Por otra parte, conozco muchos, muchísimos, blogs de dudoso gusto, que se dedican a cosas prescindibles, aburridos, feos, mal escritos, que defienden ideas claramente rechazables, cuando no infames, ....

Así que nunca me atrevería a hacer una defensa de la utilidad social de los blogs en su conjunto.

Ahora bien, conozco otros brillantes, divertidos, muy bien escritos, muy bien razonados, creativos, entrañables, interesantes o ... simplemente bonitos, que creo que demuestran que esto del blog puede llegar a estar muy bien. Como en casi todo, depende de quién y cómo lo haga.

De lo que no tengo ninguna duda es de lo útil que puede resultar un blog para quien lo escribe.

Antes, si escribías algún texto, tenías varias posibilidades:

  • tirarlo (puede que sea la opción más adecuada en la mayor parte de los casos),
  • guardarlo en un cajón (o en un disquete si eras más moderno),
  • si eran  muy corto, ponerlo en forma de grafiti, en una pared adecuada,
  • enviarlos a un periódico para ver si te los publicaban como carta al director,
  • darle forma de carta personal y enviárselo a un amigo/víctima,
  • si eran más largos, intentar juntarlos y decir que eran un libro de relatos o una novela y, en el colmo de la temeridad, enviarlos a un editor o un concurso literario (aunque parezca una leyenda urbana, hay pruebas científicas y demostrables de que hay gente que ha conseguido publicar por esas vías),
  • publicarte a ti mismo (algo bastante ruinoso, según tengo entendido).
  • ...

Ahora, si escribes algo, también lo puedes publicar en tu blog. Es verdad que, con muchas de las cosas que se publican en blogs (incluyendo éste) el autor responsable debería haber seguido el método uno (tirarlos a la basura).

Pero, mirado desde el punto de vista de ese, este, autor, uno se siente mucho menos frustrado si ve que sus creaciones, opiniones, desvaríos y hasta errores, no se quedan encerrados y reprimidos en un cajón y salen a volar. Si expone sus textos a riesgos como el de que alguien los lea, los disfrute, los critique, los odie, le incomoden o ,incluso, le encanten, parece que el haberlos escrito tiene más sentido.

Por eso pienso que, aunque no sea más, el placer y pequeño vértigo que cada autor siente cada vez que le da al botón de publicar, justifica la utilidad social de los blogs.

...

jueves, 11 de septiembre de 2008

martes, 2 de septiembre de 2008

Vacaciones

Todos los años me sucede lo mismo: vuelvo de vacaciones y, a los dos o tres días, me da la sensación de que no he estado de vacaciones, de que el descanso que ha supuesto los días de desconexión, caduca a los pocos días de abrir de nuevo el envase de la vida cotidiana.
Los mismos líos, la misma fatiga, la misma pereza a la hora de levantarse para ir a trabajar, la misma sensación de no avanzar y de no llegar, ...
Está claro que el principal defecto de las vacaciones es que se acaban.
Deberían inventar algo más duradero. Yo me apuntaría inmediatamente a las pruebas experimentales. Aunque, ahora que lo pienso, ya está inventado: se llama jubilación. ¡Pero queda tan lejos!

Hablando de vacaciones, alguno de mis pocos seguidores habituales (alguna en realidad), me dice que ya me vale de vacaciones en este blog, que llevaba desde mayo sin escribir nada.
La verdad es que no me había dado cuenta de que llevaba tanto tiempo sin escribir, pero es que me quedé un poco exhausto (y ligeramente frustrado) después de mi último post. Me costó bastantes días escribirlo, era bastante más ambicioso en longitud y estilo de la media (alguien me preguntó si ahora escribía relatos, incluso con varios narradores), ... y al final no estoy nada seguro de que el resultado fuera el esperado por mí.
Hay que tener en cuenta que se trata de la creación literaria más extensa y ambiciosa que he escrito hasta ahora y, después de el trabajo que me costó y las correcciones que hice antes de enseñároslo, lo releo y sigo encontrando fallos o, al menos, pequeños defectos, que habría sabido corregir de haberme dado cuenta a tiempo. Incluso estuve pensando en hacer una segunda versión, "corregida y aumentada", pero dio pereza.
Además, no estoy seguro de que haya sido demasiado bien recibido, ni, en algunos casos, entendido qué pintaba en medio de mi blog, ... Quitando unos halagos claros y demasiado generosos de A., el resto más bien fueron discretos y escasos comentarios más bien críticos ("demasiado largo", "el narrador del final no está a la altura, ¡que tío más borde!", "bueno, está bien, pero a mí me gusta más aquel de la viejita", ... ).
No pongo esto aquí para que ahora todo el mundo se corrija a si mismo y me ponga comentarios para subirme el ánimo. Lo hago para que veáis una de las razones por las que entré en uno de esos periodos de sequía creativa: por la relativa insatisfacción. También han ayudado la falta de ideas nuevas, la dispersión que se ve favorecida por el verano y, como ya me ha pasado varias veces, el no saber hacia dónde tirar, si hacia un post "más elaborado" o hacia uno "poco hecho", para seguir.

Al final tiro por la calle del medio: me ha salido uno que no es ni corto ni largo, ni cocina rápida ni de muy larga elaboración, ... vamos, ni carne ni pescado.

Para el próximo tendré que pensar un poco más.

O no.

...