jueves, 5 de febrero de 2009
Hacerse mayor
lunes, 19 de enero de 2009
Principios
viernes, 9 de enero de 2009
Días raros
martes, 30 de diciembre de 2008
Deseos
Yo no voy a ser menos y os deseo para el próximo año:
- a los que han descubierto cuál es el problema que tienen,
que descubran ahora cuál es la solución y sean creativos y pacientes para ponerla en marcha: una vez que sabes cuál es el problema, ya tienes la mitad de la solución.
- a los que no han descubierto nada nuevo últimamente,
que lo descubran y que sea bueno: bastantes miserias y problemas solemos tener como para añadir más.
- a los que quieren cambiar de vida,
que éste sea el año, mejor en el primer trimestre, en el que suceda: ya llevamos tanto tiempo deseándolo que nos lo hemos ganado.
- a los que no quieren cambiar de vida,
que les siga gustando lo que hacen y que nada se tuerza: también se lo han ganado.
- a los que están enamorados,
que sigan estándolo y que reciban lo mismo a cambio.
- a los que han estado enamorados y quizá no puedan seguir estándolo,
que mantengan el cariño y que sean capaces de afrontar las nuevas situaciones con buen humor y espíritu positivo: además del amor con mayúsculas, existen otros amores con minúsculas (amigos, familia, ...), que son los que de verdad consiguen, cuando lo hacen, que la vida sea redonda.
- a los que no están enamorados,
que encuentren el amor de su vida (correspondido, claro) y que lo disfruten.
- a los que están esperanzados y con mucha ilusión por las cosas que han empezado este año,
que, si son de las que hay que acabar, las acaben pronto y triunfen con ellas;
que, si son de las que hay que seguir con ellas para los restos, les dure mucho la ilusión con que ahora las encaran.
- a los que no tienen ningún deseo ni ilusión,
que los encuentren este año: seguro que hay muchas cosas con las que merece la pena ilusionarse.
- a los que ...,
que ...(que cada uno rellene los puntos suspensivos con su propias prioridades y deseos)
- y a todos
que seáis muy felices
y que sepáis querer y dejaros querer por los que os rodean
este año próximo y todos los siguientes.
...
viernes, 5 de diciembre de 2008
El sueño de escribir, describir los sueños y ... escribir con sueño
lunes, 17 de noviembre de 2008
Fechas (post "de desagravio")
domingo, 2 de noviembre de 2008
Tiempo para pensar
Es curioso, uno encuentra a veces las respuestas donde menos las espera.
El otro día estaba en una reunión de la que no esperaba nada. Fui sólo con el objetivo de salir de allí cuanto antes, de no perder demasiado tiempo. Las personas que hablaban eran de ese tipo de las que crees que no vas a sacar nada nuevo o, por lo menos, nada que te pueda servir. Sin embargo, una de ellas dijo, como sin querer, algo que me lleva haciendo pensar desde entonces. No soy capaz de repetir sus palabras exactas, pero desde entonces me han hecho pensar bastante.
Quizá es esta época del año, con el invierno llamando a nuestra puerta, los primeros fríos intensos, la lluvia cayendo para volverlo todo más frío e incómodo o simplemente que vivo rodeado de gente que tiene problemas que tienen más que ver con cómo se sienten que con otro tipo de necesidades más físicas, yo mismo entre otros. Personas que ya tienen calefacción, pero que siguen necesitando calor humano, cariño o simplemente comprensión.
Lo cierto es que esa persona dijo algo así como que vivimos una vida llena de ocupaciones y horarios, de deberes y obligaciones, de compromisos y citas, de retos y esfuerzos, pero que casi siempre acabamos dejando a un lado lo más importante: compartir esa vida y sobre todo nuestros sentimientos con las personas que nos rodean. Que, por ejemplo, vivimos preocupados por conseguir para nuestros hijos todo menos lo que ellos más necesitan, que es estar con nosotros y que les escuchemos, que les abracemos y juguemos con ellos.
Dándole vueltas a lo que dijo, se me ocurren más ejemplos, como que invitamos a nuestros amigos a lo que haga falta, pero no siempre a compartir los sentimientos. Que preguntamos a nuestros familiares cómo se sienten de salud o en qué ocupan su tiempo, pero nos cuesta muchísimo escucharles cuando nos responden, especialmente si nos hablan de sus sentimientos. Yo personalmente, cuando alguien tiene la valentía de contarme de verdad como se siente, la mitad de las veces empiezo a quitarle hierro y a dar consejos antes de haber acabado de escuchar cómo se sienten.
No sé si es pudor. No sé si es miedo a que su desánimo se me contagie. No sé si es simplemente prisa para poder pasar cuanto antes a la siguiente ocupación. Lo que sí sé es que, por ese procedimiento, acabo pasando por la vida de una forma superficial, preocupándome por las necesidades prácticas mías y de los demás, pero dejando para mañana otras necesidades, como la de pararse a pensar, la de escuchar a los demás lo que de verdad esperan de mí, la de querer a fondo y sin prisas a los que me quieren. Bueno, es peor que eso. Hago como por puro trámite esas cosas: pienso lo imprescindible, escucho lo justo para no parecer insensible y quiero, pero con prisas, a las personas que están a mi alrededor. Pero siempre estoy demasiado ocupado, un poco enfadado y con prisa por llegar a algún sitio o resolver alguna necesidad, cumplir algún compromiso o simplemente descansar.
No me siento un bicho raro, es más, creo que este tipo de comportamiento es de lo más habitual. Es lo que hacen muchas otras personas que se preocupan por los demás (no incluyo a aquellos que sólo piensan en su interés). En cierto modo, somos como los déspotas ilustrados: trabajamos para aquellos a los que queremos, pero sin mezclarnos mucho con ellos. Pero nos puede pasar lo mismo que a algunas "perfectas anfitrionas" que conozco: trabajan tanto para hacernos la vida más fácil y agradable, para tenerlo todo en su punto, que no lo comparten con nosotros, porque siempre están ocupadas dejándolo todo perfecto para que lo disfrutemos. El problema es que nosotros no habíamos ido sólo a estar a gusto o comer en sus casas, habíamos ido, sobre todo, a estar con ellas.
No sé. Estos días no dejo de pensar y creo que eso, en si mismo, ya es bueno.
...
domingo, 21 de septiembre de 2008
Sobre la utilidad de los blogs
El otro día leía en un post de un blog que ahora no recuerdo, un comentario sobre un artículo de Ruíz Zafón que, por lo que se ve, no ponía muy bien a los blogs y los consideraba algo, en el mejor de los casos, inútil, cuando no molesto.
Yo no estoy seguro de que los blogs en su conjunto tengan una gran utilidad pública. Es más, creo que la mayoría (un buen ejemplo es el mío propio) no los lee nadie o casi nadie. Así que la posibilidad de hacer crítica social o literaria desde un blog personal existe, pero su eficacia para el conjunto de la sociedad es más bien dudosa.
Por otra parte, conozco muchos, muchísimos, blogs de dudoso gusto, que se dedican a cosas prescindibles, aburridos, feos, mal escritos, que defienden ideas claramente rechazables, cuando no infames, ....
Así que nunca me atrevería a hacer una defensa de la utilidad social de los blogs en su conjunto.
Ahora bien, conozco otros brillantes, divertidos, muy bien escritos, muy bien razonados, creativos, entrañables, interesantes o ... simplemente bonitos, que creo que demuestran que esto del blog puede llegar a estar muy bien. Como en casi todo, depende de quién y cómo lo haga.
De lo que no tengo ninguna duda es de lo útil que puede resultar un blog para quien lo escribe.
Antes, si escribías algún texto, tenías varias posibilidades:
- tirarlo (puede que sea la opción más adecuada en la mayor parte de los casos),
- guardarlo en un cajón (o en un disquete si eras más moderno),
- si eran muy corto, ponerlo en forma de grafiti, en una pared adecuada,
- enviarlos a un periódico para ver si te los publicaban como carta al director,
- darle forma de carta personal y enviárselo a un amigo/víctima,
- si eran más largos, intentar juntarlos y decir que eran un libro de relatos o una novela y, en el colmo de la temeridad, enviarlos a un editor o un concurso literario (aunque parezca una leyenda urbana, hay pruebas científicas y demostrables de que hay gente que ha conseguido publicar por esas vías),
- publicarte a ti mismo (algo bastante ruinoso, según tengo entendido).
- ...
Ahora, si escribes algo, también lo puedes publicar en tu blog. Es verdad que, con muchas de las cosas que se publican en blogs (incluyendo éste) el autor responsable debería haber seguido el método uno (tirarlos a la basura).
Pero, mirado desde el punto de vista de ese, este, autor, uno se siente mucho menos frustrado si ve que sus creaciones, opiniones, desvaríos y hasta errores, no se quedan encerrados y reprimidos en un cajón y salen a volar. Si expone sus textos a riesgos como el de que alguien los lea, los disfrute, los critique, los odie, le incomoden o ,incluso, le encanten, parece que el haberlos escrito tiene más sentido.
Por eso pienso que, aunque no sea más, el placer y pequeño vértigo que cada autor siente cada vez que le da al botón de publicar, justifica la utilidad social de los blogs.
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jueves, 11 de septiembre de 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
Vacaciones
Los mismos líos, la misma fatiga, la misma pereza a la hora de levantarse para ir a trabajar, la misma sensación de no avanzar y de no llegar, ...
Está claro que el principal defecto de las vacaciones es que se acaban.
Deberían inventar algo más duradero. Yo me apuntaría inmediatamente a las pruebas experimentales. Aunque, ahora que lo pienso, ya está inventado: se llama jubilación. ¡Pero queda tan lejos!
Hablando de vacaciones, alguno de mis pocos seguidores habituales (alguna en realidad), me dice que ya me vale de vacaciones en este blog, que llevaba desde mayo sin escribir nada.
La verdad es que no me había dado cuenta de que llevaba tanto tiempo sin escribir, pero es que me quedé un poco exhausto (y ligeramente frustrado) después de mi último post. Me costó bastantes días escribirlo, era bastante más ambicioso en longitud y estilo de la media (alguien me preguntó si ahora escribía relatos, incluso con varios narradores), ... y al final no estoy nada seguro de que el resultado fuera el esperado por mí.
Hay que tener en cuenta que se trata de la creación literaria más extensa y ambiciosa que he escrito hasta ahora y, después de el trabajo que me costó y las correcciones que hice antes de enseñároslo, lo releo y sigo encontrando fallos o, al menos, pequeños defectos, que habría sabido corregir de haberme dado cuenta a tiempo. Incluso estuve pensando en hacer una segunda versión, "corregida y aumentada", pero dio pereza.
Además, no estoy seguro de que haya sido demasiado bien recibido, ni, en algunos casos, entendido qué pintaba en medio de mi blog, ... Quitando unos halagos claros y demasiado generosos de A., el resto más bien fueron discretos y escasos comentarios más bien críticos ("demasiado largo", "el narrador del final no está a la altura, ¡que tío más borde!", "bueno, está bien, pero a mí me gusta más aquel de la viejita", ... ).
No pongo esto aquí para que ahora todo el mundo se corrija a si mismo y me ponga comentarios para subirme el ánimo. Lo hago para que veáis una de las razones por las que entré en uno de esos periodos de sequía creativa: por la relativa insatisfacción. También han ayudado la falta de ideas nuevas, la dispersión que se ve favorecida por el verano y, como ya me ha pasado varias veces, el no saber hacia dónde tirar, si hacia un post "más elaborado" o hacia uno "poco hecho", para seguir.
Al final tiro por la calle del medio: me ha salido uno que no es ni corto ni largo, ni cocina rápida ni de muy larga elaboración, ... vamos, ni carne ni pescado.
Para el próximo tendré que pensar un poco más.
O no.
...